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Qué tener en cuenta a la hora de reciclar pilas

Cómo se reciclan las pilas

En nuestro día a día utilizamos pilas para el funcionamiento de muchos electrodomésticos. Aunque muy útiles y, en ocasiones, recargables, las pilas tienen un ciclo de vida finito y, por lo tanto, es muy importante que sepamos qué hacer con ellas una vez se hayan agotado. De hecho, estas pequeñas fuentes de energía son altamente contaminantes porque están fabricadas con metales pesados y compuestos químicos que pueden ser muy perjudiciales si no se reciclan correctamente.

¿Por qué las pilas contaminan?

Las pilas están fabricadas con diferentes metales o aleaciones de metal, entre ellos dióxido de manganeso, hierro,  zinc, electrolito, cadmio y grafito.

Una vez utilizadas se convierten en un residuo tóxico. El principal problema al deshacernos de las pilas es que, si las mezclamos con la basura orgánica, pueden terminar en un vertedero. Con el paso del tiempo, perderán su «carcasa» protectora (normalmente de plástico), y los metales que las componen se filtrarán al suelo, contaminarán las aguas subterráneas y se introducirán en la cadena alimentaria del ser humano.

Este proceso de contaminación es largo. Como ninguno de sus componentes son biodegradables, sus efectos pueden prolongarse durante décadas, e incluso siglos. Y es más, los elementos naturales como el calor, la lluvia o la propia acidez del suelo pueden acelerarlo.

¿Para qué reciclar pilas? ¿Todas son perjudiciales para el medioambiente?

Sí. Independientemente de su composición todas las pilas se fabrican con materiales y componentes metálicos no biodegrables que pueden ser muy tóxicos para las personas y para el medioambiente.

Tampoco se trata de una cuestión de tamaño. Aunque las pilas sean pequeñas su capacidad de contaminación es elevada. Por ejemplo, una pila botón de mercurio puede llegar a contaminar unos 6.000 mil litros de agua, y una pila convencional hasta 167.000.

Aún así, es cierto que algunos tipos de pilas contaminan menos que otras:

  • Las «Pilas secas» (“salinas” o de “zinc-carbón») contienen poco mercurio (0,01%) y su grado de toxicidad es más bajo.
  • Las «Pilas alcalinas» tienen un contenido de mercurio cercano al 0,5%, por lo que se consideran tóxicas.
  • Las «Pilas recargables», a pesar de no tener mercurio, contienen cadmio, así que también se consideran tóxicas.
  • Las pilas de botón, que pueden contener hasta un 30% de mercurio, se definen por su alta toxicidad siendo muy peligrosas para el medioambiente.

¿Qué debo hacer con mis pilas usadas?

Desde el 31 de diciembre de 2015, y según el RD 106/2008 de 1 de febrero sobre pilas y acumuladores y la gestión ambiental de sus residuos, el porcentaje de recogida de pilas para su reciclaje debe ser, como mínimo, del 45%.

Por ello, cada vez existen más contenedores especiales para reciclar pilas. Estos depósitos están ubicados en establecimientos especializados (por ejemplo en ferreterías o tiendas de electrodomésticos), aunque también podemos encontrarlos en algunos supermercados. Las pilas usadas también pueden depositarse en los “puntos limpios” de los ayuntamientos.

¿Cómo se reciclan las pilas?

El reciclaje de las pilas permite volver a reutilizar hasta el 75% de los materiales con los que están fabricadas.

Una vez depositadas en los contenedores para reciclar pilas, son trasladadas a una planta de reciclaje donde el mercurio se separará del resto de los metales y materiales para ser recuperados.

Existen varias técnicas para tratar las pilas en función de su composición. Normalmente, las pilas convencionales se someten a un proceso mecánico de trituración bajo condiciones de refrigeración con nitrógeno. Así se obtiene un polvo que se recupera como materia prima diversa en forma de metales ferrosos, carbón o zinc.

Las pilas de botón, puesto que tienen mayor cantidad de mercurio, se someten a un proceso de destilación del hierro, el níquel y el cadmio, metales que volverán a utilizarse.

En algunos casos, las pilas se entierran en vertederos controlados hasta que se puede realizar la separación de las partes metálicas y la fracción salina. Después, se someten a un tratamiento fisicoquímico para la recuperación del magnesio y el zinc.

5 Puntos clave del reciclaje de pilas

  • Las pilas son muy contaminantes y debemos evitar su uso siempre que podamos. La recomendación general es decantarse por pilas recargables. Esto permite generar menos residuos y evitar usar pilas casi agotadas y nuevas a la vez.
  • Las pilas deben reciclarse siempre. Lo correcto es depositarlas en sus propios contenedores de recogida. Y por supuesto nunca deben tirarse a la basura ni al WC.
  • Las pilas usadas no deben estar en contacto con las nuevas, ya que podrían dañarse.
  • Todas las pilas deben reciclarse, independientemente de su tamaño y de sus componentes.

El reciclaje de pilas eficiente pasa por una recogida selectiva. Busca tu punto de recogida para reciclar pilas usadas más cercano.

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